Estimado lectores, quisiera tocar un tema que ya está en la boca de muchos de los empresarios en Estados Unidos, pero sobre todo en el Sur de la Florida y me parece que es importante darlo a conocer para que no se propague como el dengue y el “Chikungunya”, epidemias bien conocidas en Venezuela, pues gran parte de la población han sido víctima de ellas.

Esta enfermedad (todavía no es epidemia pero puede serlo)  no es tan dolorosa como las trasmitidas por los mosquitos, es más, no tiene síntomas fisiológicos como fiebre, malestar, fatiga o vómitos;  pero sí puede traer grandes dolores de cabeza, finanzas en quiebra, hogares rotos, depresión y altísimos niveles de estrés. Esta enfermedad en gran parte, recién descubierta por algunos empresarios y todavía en su etapa de incubación, se llama “hábitos de trabajos de los Venezolanos” o mejor dicho, falta de hábitos de trabajo de muchos venezolanos de la reciente ola migratoria.

Quiero tener mucho cuidado de no alarmar a la población y decir que todos los venezolanos en los EEUU la padecen, es más me atrevería a decir que la enfermedad esta contenida en un grupo pequeño de individuos, pero ojo, como toda enfermedad puede ser trasmitida y convertirse en epidemia más rápido de lo que creemos. Para eso propongo tres remedios caseros que evitarían la propagación de ella y quizás pudiéramos hasta erradicarlas.

Mis remedios caseros son:

Aumentar la dosis de responsabilidad: el ya voy saliendo para allá, estoy a unos minutos de tu casa, ya estoy casi listo, te lo entrego mañana, cuando en realidad no se ha salido, no se ha empezado, o se está todavía muy lejos del lugar; pudieran parecer mentiritas inofensivas o cosas para reírse, sin embargo en el lugar de trabajo, no deberían hacerse esos comentarios. Los sitios de trabajo en EE.UU. son espacios donde las personas necesitan confiar unas de otras. Las palabras de las personas valen, no hay razón para no creer en alguien quien dice que mañana está listo cuando sabe que no lo estará. La honestidad es la clave, por lo general, un “necesito ayuda que estoy retrasado” es más valorado por un gerente que un “no te preocupes eso ya está listo”.  Warren Buffet lo dice muy bien, “la palabra de alguien es un regalo muy caro, no lo esperes de gente barata”.

Bajar los niveles de orgullo: si ya sabemos que probablemente en Venezuela, era jefe de algún departamento o unidad, también sabemos todo el soporte burocrático que quizás gozaba para entonces; entre ellos, secretaria, motorizado, asistente. Sin embargo aquí no se cuenta con tantos niveles de burocracia, las organizaciones “lean” son las que trabajan más eficientes por su estructuras horizontales y simples. En los EEUU es muy común ver gerentes haciendo el trabajo mundano como contestar el teléfono, escribir sus propios emails o realizar sus propias gestiones. Las posiciones de gerencia o de supervisión no son un harén de personas dedicadas a servirle; al revés, aquí se valora mucho el liderazgo de ejemplo, por lo que un gerente probablemente sea el primero en llegar y el último en salir. Si ellos lo hacen, porque usted no? Si quiere crecer, no cuente lo que hizo, haga lo que hizo.

Aclimatarse al nuevo ambiente: Gandhi lo dijo muy bien, “se el cambio que quieres ver”. Ya se mudó a los EE.UU,  ya vive aquí, aprenda inglés, acepte su nueva cultura, adáptese, olvídese un poco de la arepa y aprenda a comer un pretzel, el basquetbol, el football (no soccer) nadie le está diciendo que se olvide de nuestra cultura (que de por si es muy bella) si no que se dé cuenta que ya no vive en Venezuela. Aprenda lo mejor de las demás culturas. No espere los viernes como si fuera el mejor día del mundo y desprecie los lunes como si fuera el peor. Celebre los Lunes!   Solidarícese con sus coterráneos, si usted no quiere un trabajo, dígale a los demás que puede que si estén interesados. Deje los comentarios negativos fuera del trabajo. Nadie quiere escuchar sus penurias todos los días.

Creo que si seguimos estos remedios básicos, podemos acabar con este flagelo, y convertirnos inóculos a esta enfermedad, lo que significa que cada vez serán menos y menos los individuos que sufran den ella. La otra cara de la moneda es que no podamos contener la enfermedad y que se convierta en una epidemia. En ese caso, el tratamiento sería mucho más costoso y la cura pudiera ser tan radical como el decir “Yo no contrato venezolanos”. Seamos ese cambio que queremos ser!

Muchas gracias ¡

Cesar E. Jaimes

CEO & Fundador de Inmigracion Inteligente y el autor del Libro, ” Los 7 Pasos de la Inmigracion Inteligente”