Recuerdas como invertimos en nuestros hijos o nuestros padres invirtieron en nosotros para que tuviésemos un futuro mejor…muchas veces estos sacrificios cuestan tiempo y dinero… porque probablemente tendrás que llevarlos al campo de fútbol, recogerlos, prepararlos, comprarles uniformes, asistir a los partidos, participar en los eventos del equipo y muchísimas actividades más…Te pregunto… ¿Por qué hacemos todo esto a pesar de estar cansados y probablemente muy limitados económicamente?

¿Será por la seguridad pensando que pueden ser famosas estrellas de futbol? muy probablemente lo hacemos porque como padres tenemos la esperanza de que estas experiencias ayuden a nuestros hijos a ser mejores personas…en el caso del futbol, quizás estimule la creación de hábitos no solamente deportivos sino de liderazgo, espíritu competitivo, tolerancia a la frustración etc.

Otro ejemplo muy común en Latinoamérica, es la inscripción de los hijos en cursos de ingles, aún sin los padres tener la menor idea de como estos cursos van a ayudar en la vida de ellos…solamente lo hacen ¡por si algún día lo necesitan! Para las personas sin hijos, te doy el ejemplo de cómo invertimos en la pareja, especialmente en el cortejo inicial, como sabrás, cuando nos gusta alguien, normalmente atendemos mucho la relación, llamamos a esa persona, le enviamos flores, la invitamos a salir, adquirimos un mejor vestuario, realizamos viajes, en fin, un sin número de cosas…todo con la finalidad de que nuestra relación se fortalezca y sea duradera.

La lista de las cosas en la cual invertimos puede ser infinita, también lo hacemos en el trabajo, carros, casas, familia, etc.…ahora la gran pregunta es…si invertimos en todas estas facetas de la vida… ¿Por qué muchas veces no invertimos o lo hacemos muy poco en nuestro propio crecimiento profesional, personal, y espiritual? ¿Es qué acaso no valemos la pena? ¿O será que somos una inversión de alto riesgo? ¿Si no creemos en nosotros, quién creerá entonces?

En el mundo financiero, la definición de inversión es “Destinar el ahorro a la compra de de equipos, bienes de capital o de activos financieros, para obtener de los mismos una rentabilidad”…la rentabilidad no es más que es el futuro de nosotros mismos. La inversión por naturaleza es riesgosa, sabemos que no hay garantía de nada…sin embargo invirtiendo inteligentemente, es más seguro de que lo tú crees, después de todo este el propósito del programa.

SOURCE: PASO 7 DE EL LIBRO “LOS 7 PASOS DE LA INMIGRACION INTELIGENTE”