La nacionalidad americana se puede perder cuando una persona realiza voluntariamente ciertas actividades con intención de renunciar a la ciudadanía.

Acciones que pueden llevar a perder la nacionalidad americana

Si se realiza cualquiera de las siguientes actividades podría existir un riesgo de perder la ciudadanía americana. Sin embargo, el Departamento de Estado (DoS, por sus siglas en inglés) considera que en principio hay una presunción de que se quiere conservar la nacionalidad. Las acciones son las siguientes:

Prestar juramento de lealtad a otro país

Obtener la nacionalidad de otro país.

Servir en un Ejército extranjero que no desempeña acciones hostiles hacia los Estados Unidos.

Trabajar para un gobierno extranjero en un cargo no político.

La persona que realiza cualquiera de las cuatro actividades arriba mencionadas no necesita pedir permiso antes de hacerlas ni tampoco notificar a ninguna autoridad americana su intención de seguir siendo estadounidense, ya que eso es lo que se presume.

Pero es posible que cuando pida la renovación del pasaporte americano o solicite registrarse para votar o cualquier otra actividad reservada a ciudadanos un oficial consular le pregunte si al realizar una de las cuatro acciones antes señaladas deseaba renunciar a la nacionalidad estadounidense. Bastará con contestar “no” para seguir siendo americano.

Acciones que ponen fin a la nacionalidad americana

Si se realiza cualquiera de las siguientes acciones se entiende que la persona desea renunciar a ser estadounidense:

Servir como oficial comisionado o no comisionado en un Ejército extranjero.

Condena firme por traición.

Trabajar para un país extranjero del que también se es nacional o tras prestar un juramento de lealtad al mismo, siempre y cuando la posición sea a nivel de toma de decisiones políticas.

Renunciar a la ciudadanía americana en una oficina consular de los Estados Unidos. Sólo se puede hacer en persona, es necesario firmar un juramento de renuncia y no se puede realizar en nombre de los hijos menores de edad. Si una persona menor de 18 años desea dejar de ser americana debe convencer al oficial consular de que la decisión se ha tomado voluntariamente, sin influencia de otras personas.

La consecuencia de la renuncia es la pérdida de todos los privilegios, derechos y libertades propios de ser americano.

Además, a partir de ese momento se deberá solicitar una visa para entrar a Estados Unidos, a menos que la persona sea titular de un pasaporte que le permita entrar como turista bajo el Programa de Exención de Visas. Si careciese de otro pasaporte, la persona que voluntariamente deja de ser estadounidense se considera que es apátrida y carece de la protección de ningún estado.

En todo caso, la renuncia no evitará que esa persona sea sometida a juicio por posibles delitos que haya cometido en EUA. Asimismo, continúa estando obligada a hacer frente a las obligaciones financieras que haya contraído en EEUU y a las militares, si las tuviera. Por último, dejar de ser americano no supone el fin automático de la relación con los impuestos americanos. Se aconseja consultar con el IRS para asegurarse de cuáles son las obligaciones pendientes en materia de tasas.

La renuncia a la nacionalidad americana es definitiva. Es decir, una vez realizada no hay vuelta atrás. La única excepción es plantear una demanda administrativa o judicial y ganarla. Y en el caso de las personas que dejaron de ser americanas motu proprio cuando eran menores de edad, deberán notificar al Departamento de Estado que desean volver a ser estadounidenses dentro de los seis meses siguientes a haber cumplido los 18 años.

Como es un acto de grandes consecuencias, antes de llevarlo a cabo es recomendable consular sobre el proceso para entender todos sus aspectos. Las dudas se atienden en la Oficina de Asuntos Consulares del DoS en Washington, llamando al 1-202-736-9110 o enviando un correo electrónico a ASKPRI@state.gov

Normativa importante que regula la pérdida de la ciudadanía americana

La ley más relevante es la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA, por sus siglas en inglés). También conviene destacar dos sentencias de la Corte Suprema.

En Afroyim v. Rusk de 1967 la Corte reconoce que un ciudadano americano tiene un derecho constitucional a permanecer siendo ciudadano, a menos que voluntariamente renuncie a la nacionalidad. Y en 1980 con la sentencia Vance v. Terrace la Corte estableció que tal renuncia se puede hacer mediante una declaración o mediante acción.

Con información de inmigración.about