La ciudadanía americana da derechos, libertades, privilegios, protecciones, y también obligaciones, que son exclusivos de los ciudadanos de los Estados Unidos de América.

Cómo se obtiene la ciudadanía americana

Hay varios caminos para obtener la ciudadanía americana. En comparación con otros países, Estados Unidos tiene una política muy generosa. Reconoce la ciudadanía por ius solis, es decir, por nacimiento en territorio estadounidense y también por ius sanguinis, por ser descendiente de un americano. Y, por supuesto, también admite la naturalización de los extranjeros residentes permanentes legales que cumplen con todos los requisitos legales y que aprueban un examen sobre conocimientos cívicos y de inglés.

Los militares en la Guardia Nacional, Guarda Costera, Marines o Ejércitos de Aire, Tierra o Mar están sujetos a reglas especiales que facilitan su proceso de naturalización.

Cómo se prueba la ciudadanía americana

Varios documentos sirven para probar que una persona es ciudadana de los Estados Unidos. Para los nacidos en la Unión Americana se puede utilizar el certificado de nacimiento. Los que son americanos por tener un progenitor estadounidense pero que han nacido en el extranjero pueden presentar como prueba el Certificado Consular en el que se ha registrado su nacimiento.

Los naturalizados pueden presentar el certificado de naturalización que se les entrega tras finalizar la ceremonia del juramento de lealtad a los Estados Unidos. Este es un documento muy delicado que no puede fotocopiarse ni enmarcarse. Y se intentará no doblarlo para evitar que se dañe y ciertas partes del mismo no puedan ser leídas.

Para todos los ciudadanos, sin importar cómo han obtenido la ciudadanía, pueden mostrar como prueba un pasaporte americano válido.

Derechos de los ciudadanos americanos

Para los Estados Unidos hay una división muy clara a la hora de reconocer derechos y otorgar protección: por un lado están sus ciudadanos y por otro el resto de las personas. Ni siquiera los residentes permanentes legales cuentan con los mismos derechos que los ciudadanos.

Quizá el privilegio más importante es el derecho al voto. Sólo los ciudadanos votan en elecciones federales tras registrarse para votar. Otros privilegios y beneficios pueden compartirse con los residentes permanentes, pero las reglas de aplicación son frecuentemente diferentes para uno y para otro.

Por ejemplo, los cupones de alimentos son más fáciles de obtener para los nacionales que para los titulares de la green card. Asimismo, a la hora de pedir papeles de inmigración para un familiar el proceso es más fácil, amplio y rápido si la petición la realiza un ciudadano.

En materia de empleo, trabajos donde se necesita una autorización para manejar información de algún modo relacionada con la seguridad puede estar reservada exclusivamente a los estadounidenses. Por ejemplo, en ciertas posiciones en el Foreign Service o en el Civil Service o para ser oficial en cualquiera de los cuatro Ejércitos.

Incluso privilegios que llegan al corazón pero que tienen poco que ofrecer desde el punto de vista práctico están reservados para los americanos, como solicitar a la Casa Blanca el envío de una felicitación por aniversarios o nacimientos.

Con información de inmigración.about.com